Hace unos días comprobé el perfil de enlaces de esta web por rutina. El Domain Rating salía 0.1, que es prácticamente el suelo de la escala. Lo esperaba bajo: nunca he hecho link building para mi propio dominio. Lo que no esperaba era el número que había justo debajo.
430 dominios de referencia.
Cuatrocientos treinta sitios distintos enlazando a carlesdelolmo.com. Sin haber pedido un solo enlace, sin haber escrito un guest post, sin haber pagado una sola inserción. Ese número no es un logro. Es una huella.
Lo que había detrás
Al abrir el listado, la segunda entrada era una página con un título de cuarenta palabras, del estilo de los que genera un modelo de lenguaje al que le han pedido "escribe un testimonio entusiasta": "Hubo un tiempo, antes de que SEOExpress entrara en mi vida, en que pensaba que el marketing online exitoso requería grandes presupuestos...".
El texto estaba escrito en primera persona. Y la persona era yo.
Un testimonio firmado a nombre de mi dominio explicando lo bien que me había ido tras contratar sus servicios de niche edits. Alojado en un .store de nombre imposible. Repetido en varias URLs casi idénticas. La operación se atribuye públicamente a una red que opera bajo el nombre seoexpress.org, sobre la que constan reclamaciones de otros titulares en la misma situación exacta: nunca contrataron nada y aparecen como caso de éxito.
Verifiqué el dominio en Ahrefs Webmaster Tools, que es gratuito, para ver el listado completo. 32 dominios de una misma operación, todos con la etiqueta de spam puesta por la propia herramienta.
He publicado la declaración formal de no afiliación con el registro completo de esos 32 dominios. Este artículo es la otra mitad: qué es esta práctica, dónde hace daño de verdad y qué hacer.
Cómo funciona el engaño
El mecanismo es sencillo y por eso funciona.
Vendes servicios de construcción de enlaces. Necesitas prueba social, pero no tienes clientes satisfechos que quieran aparecer. Así que generas páginas con reseñas inventadas y las atribuyes a dominios reales, elegidos casi al azar entre negocios pequeños del sector. Nadie va a comprobarlo. Y de paso, cada una de esas páginas enlaza al dominio citado, lo que le da a tu red un aspecto de tejido natural de enlaces salientes hacia sitios legítimos.
El titular del dominio citado no se entera. Cuando se entera, ya hay decenas de páginas afirmando que es cliente.
La segunda parte del negocio, según reportan varios afectados, es contactar después ofreciendo la retirada de esos enlaces. El problema y la solución, vendidos por la misma persona.
No me pasa solo a mí
Nada de lo que sigue es interpretación mía: son quejas públicas de gente que no me conoce de nada.
En el foro oficial de Google Search Central hay un hilo abierto el 9 de mayo de 2026 con un título que no deja lugar a la duda: «Negative SEO attack by seoexpress.org». En su ficha de Trustpilot el relato se repite reseña tras reseña. Una de ellas lo resume mejor de lo que sabría hacerlo yo: «nunca he comprado ningún servicio a esta empresa, nunca me he comunicado con ellos sobre SEO y nunca les he autorizado a usar mi web, mi marca o mi dominio como testimonio o caso de estudio».
Pero el que cierra el círculo es un tercero.
Regulatory Intelligence publicó una declaración sobre enlaces y afirmaciones SEO no autorizadas en la que afirma no haber contratado, encargado, pagado ni autorizado nunca a dos dominios concretos. Uno es seoexpress.org. El otro es rankio.agency.
rankio.agency está en mi registro. DR 59. Es uno de los 32 que Ahrefs me marcó como spam, y yo llegué a él por mi lado, mirando mi propio perfil de enlaces, sin haber leído antes esa declaración.
Ese solape es lo que convierte una anécdota en un caso. Dos titulares de dominios que no tienen nada que ver entre sí, señalando al mismo infractor por el mismo motivo y por su cuenta. No es mala suerte de uno: es una red con víctimas identificables, y cada desmentido publicado hace un poco más grande el mapa.
Cómo se reconoce una granja
Los 32 dominios comparten tres rasgos, y el tercero es el que no se puede disimular.
Los nombres salen de una coctelera de cuatro palabras. rank, link, seo, backlink, combinadas con prefijos y sufijos intercambiables: buybacklinks, rankgrowth, linkrankpro, ranklinkerpro, seolinkpro, linkseopro, ranklinkpro. Cuando ves seis variantes de la misma permutación, no estás mirando seis empresas.
Las extensiones son las baratas. .shop, .agency, .site, .click, .icu, .website, .xyz. Registrar un dominio así cuesta un par de euros el primer año, que es exactamente lo que vale un activo pensado para durar seis meses.
Y cada uno enlaza a unos mil dominios. Este es el dato definitivo. No 300, no 2.400: casi todos rondaban los 998 dominios enlazados. Ese número idéntico repetido treinta veces es una cuota de configuración, no una decisión editorial. Ningún sitio real enlaza a mil dominios distintos y se detiene ahí.
Un detalle que rompe el patrón y confirma la lectura: entre ellos aparecen kawaiishop.shop y byteshort.xyz, nombres que no tienen nada que ver con SEO. Son dominios reciclados o caducados absorbidos por la misma red, que mantienen la firma de los mil enlaces salientes.
Dónde está el daño (y dónde no)
Esta es la parte que más se confunde, y donde el pánico suele estar mal dirigido.
En el ranking de Google: casi nada
Desde Penguin 4.0, en 2016, Google devalúa los enlaces de baja calidad en vez de penalizar al sitio que los recibe. La razón es evidente: si recibir enlaces malos penalizara, hundir a un competidor costaría cuarenta euros. En mi caso, además, el 98% del perfil es nofollow, así que no transmite absolutamente nada.
Si te pasa esto, lo más probable es que tu posicionamiento no se haya movido un milímetro.
En el Domain Rating: sí, pero es una métrica de escaparate
El DR es una métrica propietaria de Ahrefs que se calcula solo con enlaces dofollow. Google no la usa. No es un factor de posicionamiento y nunca lo ha sido.
Hay aquí una ironía que conviene señalar. Esos 32 dominios de spam tienen DR de entre 33 y 70. El que más, un buybacklinks.agency con DR 70, se sitúa sobre el papel al nivel de medios digitales consolidados. Y como la escala es logarítmica, la distancia real entre ese 70 y mi 0.1 es mucho mayor de lo que sugiere la diferencia entre los dos números. Fabricar DR alto es precisamente el producto que venden, y por eso el DR no sirve para juzgar si un sitio es bueno: solo mide cuántos enlaces apuntan hacia él, no si merecen existir.
Ahora bien: si te dedicas a esto, un cliente potencial con la barra de Ahrefs instalada va a ver ese número en tu web antes que en ninguna otra. Es un problema comercial, no técnico. Conviene no confundir las dos cosas ni tratar el DR como si fuera salud real del sitio.
En la visibilidad en IA: aquí sí
Este es el que importa, y casi nadie lo está mirando.
Cuando alguien le pregunta a un modelo de lenguaje quién eres, el modelo compone una respuesta a partir de lo que encuentra sobre tu entidad. No distingue por sí solo entre una fuente legítima y una página fabricada: pondera, entre otras cosas, la coherencia y la repetición de lo que lee. Decenas de páginas afirmando que eres cliente satisfecho de una empresa de spam son datos sobre ti en ese proceso.
El daño no es que Google te baje. Es que la respuesta generada sobre tu marca incorpore una asociación que tú no elegiste. Si te interesa el mecanismo completo, lo desarrollo en la página sobre autoridad digital para IAs.
Cómo comprobar si te está pasando
- Verifica tu dominio en Ahrefs Webmaster Tools. Es gratis. Te da los dominios de referencia completos, no las dos filas del comprobador público.
- Compara el número con tu actividad real. Si nunca has hecho captación de enlaces y tienes cientos de dominios, algo va mal. El volumen sin causa es la señal principal.
- Fíjate en la etiqueta SPAM. Webmaster Tools marca por su cuenta los dominios que considera spam. En mi caso hizo la clasificación entera sola: todos los infractores venían señalados, y el único directorio legítimo del listado no llevaba la etiqueta.
- Mira el porcentaje de dofollow. Un perfil natural tiene una proporción alta. Un 2% indica que casi todo son comentarios, perfiles y páginas generadas.
- Busca tu dominio entre comillas en Google, incluyendo
-site:tudominio.compara excluir tus propias páginas. Los testimonios fabricados suelen aparecer así. - Fíjate en la forma de las páginas: extensiones baratas, títulos de treinta palabras, texto en un idioma que no es el tuyo, estrellas de valoración en el título.
Qué hacer, por orden
Primero, documenta. Estas páginas rotan y desaparecen. Captura las URLs en un archivo de terceros con fecha antes de tocar nada. La prueba no puede depender de que el infractor mantenga su web en pie.
Segundo, no pagues nada. Ni la retirada, ni la "limpieza", ni la auditoría que te ofrezcan por correo a continuación. Financia la práctica y no resuelve: las páginas se regeneran en dominios nuevos al día siguiente.
Tercero, desautoriza con criterio. La herramienta de disavow de Search Console es gratuita y no necesita permiso de nadie. Sube solo los dominios que hayas verificado, a nivel domain:. No barras en bloque: en la práctica revertirlo es lento y te puedes cargar enlaces buenos por el camino.
Cuarto —y esta es la jugada que casi nadie hace— publica tu versión en tu propio dominio. Una página que diga con claridad que no existe relación, qué dominios lo afirman y desde cuándo. Indexable. Enlazada desde tu web. Porque la fuente con más peso al hablar de una marca es el dominio de esa marca, y si tú no publicas tu versión, la única disponible es la que fabricaron ellos.
Quinto, arregla la causa de fondo. Un DR de 0.1 con nueve dominios dofollow reales no lo causó el spam: lo causa no tener enlaces legítimos. En la parte baja de una escala logarítmica cada enlace real mueve mucho. Diez buenos valen más que cuatrocientos inventados.
Lo que esto enseña sobre la autoridad
Durante veinte años la autoridad en la web se midió contando enlaces. Ese modelo tenía un defecto conocido —se podía fabricar— y toda una industria vivió de fabricarlo.
Lo que cambia con los motores generativos es que la unidad ya no es el enlace: es la entidad. Lo que se afirma sobre ti, dónde se afirma, con qué coherencia y desde qué fuente. Un enlace basura no te hunde el ranking, pero una afirmación falsa repetida sí puede colarse en cómo te describe un modelo.
Por eso la respuesta correcta a esto no es defensiva. No basta con desautorizar y esperar. Hay que ocupar el hueco: publicar, con tu nombre y en tu dominio, la versión verificable de los hechos. Es exactamente el mismo trabajo que hago para los clientes, aplicado a mí mismo — que es, al final, la única forma honesta de demostrar que funciona.
Si quieres ver cómo se mide esto sobre un dominio concreto, tienes el laboratorio de visibilidad en IA abierto.